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  • miércoles, 2 de julio de 2014

    SAN MIGUEL ARCANGEL INVOCACION.

    San Miguel Arcángel es uno de los seres celestiales con principales funciones de protección contra las maniobras del maligno y a quien debemos encomendarnos diariamente con humildad para solicitar su poderosa tutela. Muchas personas (yo me incluyo) testifican su casi directa cercanía sobre aquellos que lo invocan con verdadera fe.
    Estas oraciones y la siguiente historia sobre el Arcángel aumentará nuestros deseos de invocar su socorro:

    Exorcismo individual con Asistencia de San Miguel Arcángel:

    Señor, Dios Todopoderoso, Omnipotente y Misericordioso; Padre, Hijo y Espíritu Santo, en el Nombre de Cristo te suplico que rompas todas las cadenas que demonios tengan sobre mí.

    Padre derrama la Inmaculada, Preciosísima y Redentora Sangre de Tu Hijo Jesucristo Nuestro Señor sobre mí y quebranta toda atadura malvada que exista sobre mi cuerpo, mi mente o mi Alma.

    Por la flagelación de Tu Amado Hijo Jesús, por Su Corona de Espinas, por Su Cruz, por Su Sangre y por Su Resurrección, te ruego, Oh Señor, que expulses de mí, toda influencia de Espíritus Malignos; que todo Espíritu Maligno salga de mí.

    Por el Dios Verdadero, por el Dios Santo, por el Dios que todo lo puede, intercede por mí San Miguel Arcángel, te lo ruego… ven en mi ayuda y con Tu Divino Poder, da Tu orden imperiosa a todo demonio inmundo, que salga de mí para siempre; es con el Nombre de Jesús, mi Señor, Salvador y Redentor, y por la intercesión de la Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre mía que yo te lo suplico. Amén

    Decir tres veces: San Miguel Arcángel con tus alas protégeme, con tu luz ilumíname con tu espada defiendeme.

    Se lo representa con el traje de Guerrero o de Soldado Centurión como Príncipe de Milicia Celestial que es.

    ¿Quién es San Miguel Arcángel?

    San Miguel es uno de los siete arcángeles y está entre los tres cuyos nombres aparecen en la Biblia. Los otros dos son Gabriel y Rafael. La Santa Iglesia da a San Miguel el más alto lugar entre los arcángeles y le llama "Príncipe de los espíritus celestiales", "jefe o cabeza de la milicia celestial". Ya desde el Antiguo Testamento aparece como el gran defensor del pueblo de Dios contra el demonio y su poderosa defensa continúa en el Nuevo Testamento.
    Muy apropiadamente, es representado en el arte como el ángel guerrero, el conquistador de Lucifer, poniendo su talón sobre la cabeza del enemigo infernal, amenazándole con su espada, traspasándolo con su lanza, o presto para encadenarlo para siempre en el abismo del infierno.
    La cristiandad desde la Iglesia primitiva venera a San Miguel como el ángel que derrotó a Satanás y sus seguidores y los echó del cielo con su espada de fuego.
    Es tradicionalmente reconocido como el guardián de los ejércitos cristianos contra los enemigos de la Iglesia y como protector de los cristianos contra los poderes diabólicos, especialmente a la hora de la muerte.

    La oración a San Miguel del Papa León XIII

    En Octubre 13, 1884, el Papa León XIII, experimento una visión horrible. Después de celebrar la Eucaristía, estaba consultando sobre ciertos temas con sus cardenales en la capilla privada del Vaticano cuando de pronto se detuvo al pie del altar y quedo sumido en una realidad que solo el veía. Su rostro tenia expresión de horror y de impacto. Se fue palideciendo. Algo muy duro había visto. De repente, se incorporo, levanto su mano como saludando y se fue a su estudio privado. Lo siguieron y le preguntaron: ¿Que le sucede su Santidad? ¿Se siente mal?

    El respondió: "¡Oh, que imágenes tan terribles se me han permitido ver y escuchar!", y se encerró en su oficina.

    ¿Qué vio León XIII? "Vi demonios y oí sus crujidos, sus blasfemias, sus burlas. Oí la espeluznante voz de Satanás desafiando a Dios, diciendo que el podía destruir la Iglesia y llevar todo el mundo al infierno si se le daba suficiente tiempo y poder. Satanás pidió permiso a Dios de tener 100 años para poder influenciar al mundo como nunca antes había podido hacerlo." También León XIII pudo comprender que si el demonio no lograba cumplir su propósito en el tiempo permitido, sufriría una derrota humillante. Vio a San Miguel Arcángel aparecer y lanzar a Satanás con sus legiones en el abismo del infierno.

    Después de media hora, llamo al Secretario para la Congregación de Ritos. Le entrego una hoja de papel y le ordeno que la enviara a todos los obispos del mundo indicando que bajo mandato tenia que ser recitada después de cada misa, la oración que ahí el había escrito.

    Oración:
    "San Miguel Arcángel,
    defiéndenos en la batalla.
    Sé nuestro amparo
    contra la perversidad y asechanzas
    del demonio.
    Reprímale Dios, pedimos suplicantes,
    y tú Príncipe de la Milicia Celestial,
    arroja al infierno con el divino poder
    a Satanás y a los otros espíritus malignos
    que andan dispersos por el mundo
    para la perdición de las almas.

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